caos y complejidad
Sergio M. Guilli
2008
Reconocimientos:
Agradezco a mi mujer Silvia por su permanente apoyo,
a Ernesto por su atenta lectura y por sus sugerencias.
Agradezco la paciencia que puso el Polaco al servicio de las fotos
y la de Pablo Suárez que siguió mis innúmeras correcciones.
Al Colectivo Rompecabezas por su compañía y aliento.
S.M.G.
PRIMERA PARTE
DE LA NEGACIÓN DE LA NEGACIÓN
A LA CIBERNÉTICA
DE LA NEGACIÓN DE LA NEGACIÓN
A LA CIBERNÉTICA
El escolasticismo ha frenado
el desarrollo de la filosofía
CHE
Crítica de la Ley de la Negación de la Negación
La ley de la negación de la negación, junto con la ley de unidad y lucha de
contrarios y la de transformación de la acumulación cuantitativa en saltos cualitativos
y viceversa, ha merecido el título de Ley Fundamental de la dialéctica.
Sus postulados se encuentran fuertemente enraizados en la historia de la
dialéctica, en tanto lógica del desarrollo de la realidad.
El presente trabajo versa sobre la historia de un retraso teórico de consecuencias
estratégicas, que sólo puede ser explicado por la juventud (en términos
sociohistóricos) del movimiento marxista revolucionario. Un retraso que
nos llevó a mantener en la categoría de Ley General de la Dialéctica a un postulado
cuya refutación ya estaba suficientemente madura desde principios del
siglo XX, por descubrimientos científicos que abarcan los más variados campos
del saber.
La crisis que vivimos los marxistas nos obliga a un profundo replanteo de
nuestra cosmovisión. Si tenemos la valentía para hacerlo, consideramos que el
siglo que comienza verá resplandecer un marxismo que, sin perder la esencia
de sus raíces, genialmente expresadas por Marx y Engels, sabrá articular los
nuevos descubrimientos científicos y las experiencias de lucha de los pueblos
del mundo. Si no lo hacemos, la posta será tomada por revisionistas de toda
laya que nos volverán a llevar a consecuencias teóricas totalmente disociadas
de la práctica revolucionaria; nuevamente, nos intentarán vender lo viejo por
nuevo.
El marxismo y la Ley de la negación de la negación
Engels terminó de editar su Antidühring en 1878. En este texto explica
esta ley en una versión que había pasado por las manos de Marx. Para referenciar
los párrafos reproducidos pondremos entre paréntesis las páginas correspondientes
de la Vª edición de Cartago, Buenos Aires, del año 1975.
“¿Qué es pues, la negación de la negación? Una ley extraordinariamente
general y, por ello mismo, extraordinariamente eficaz e importante que rige el
desarrollo de la naturaleza, la historia y el pensamiento...” (116)
Engels comienza fundamentando esta ley con el ejemplo del grano de
cebada (112). Al respecto, afirma la inevitabilidad del proceso de desarrollo en
dos hechos:
a) Un grano origina una planta, (1ª negación) que a su vez origina muchos
granos (2ª negación). Lo simple se multiplica.
b) Los cereales, aunque “se modifican con extraordinaria lentitud”, produ
8
cen constantemente “simientes cualitativamente mejoradas”, en el mismo sen
tido plantea ejemplos relacionados con flores cultivadas y mariposas.
Es decir, lo nuevo es cuantitativa y cualitativamente superior
“Cada negación de la negación -señala Engels- representará un grado más
alto en esta escala de perfeccionamiento” (112)
Luego aclara “Podría sin embargo objetarse; la negación que aquí se realiza
no es verdadera negación; yo también niego un grano de cebada cuando lo
muelo, un insecto cuando lo aplasto, la magnitud positiva a cuando la tacho…”
Engels sigue dando ejemplos similares para finalmente definirlos como argumentos
típicos de la estrechez metafísica.
“Negar en dialéctica -continúa Engels- no consiste lisa y llanamente en
decir no, en declarar que una cosa no existe o destruirla caprichosamente (...)
Yo no debo negar, sino eliminar nuevamente la negación. La primera negación
ha de ser de tal naturaleza, que haga posible o permita que siga haciendo
posible la segunda. Al moler un grano de cebada, al aplastar un insecto ejecuto
indudablemente el primer acto, pero hago imposible el segundo. Cada clase
de cosas tiene, por lo tanto, su modo peculiar de ser negada de tal manera que
engendre un proceso de desarrollo, y lo mismo ocurre con las ideas y los conceptos”
(117). Otro punto que Engels enfatiza es que la negación de la negación
describe un movimiento “en espiral”, que, “al parecer, repite etapas ya
recorridas, pero las repite de otro modo, sobre una base superior”.
Así describía Engels esta tendencia inmanente del cosmos a avanzar de lo
inferior a lo superior.
Engels y su Antidühring
Ciertamente Engels cumplió un papel sumamente decisivo cuando publicó
su “Antidühring”.
¿Quién era este famoso Eugen Dühring? Se trataba de un profesor positivista
de la Universidad de Berlín que defendía una versión particular de socialismo,
pero no tan personal que impida asimilarla a las actuales fantasías
pequeñoburguesas.
Había sido expulsado de su cátedra, era simpático y persuasivo, características
que le valieron granjearse el aprecio de los líderes de la socialdemocracia
alemana, Bebel, Most, Bernstein y Liebknecht.
Este último fue quien dio la voz de alerta cuando empieza a observar que
Marx era objeto de groseras ridiculizaciones por parte de Dühring.
Un poco a desgano, Engels abandona estudios en curso para escribir una
serie de artículos que, aunque no lo sospechara, estaban llamados a asestar un
9
golpe decisivo para la conversión de la socialdemocracia europea al marxismo.
Tal fue la contundencia del texto que Lenin en 1913 lo ponía junto al
Manifiesto como uno de los "libros de cabecera de todo obrero con conciencia
de clase".
Algunas cuestiones en torno a la negación de la negación
La lógica dialéctica se lleva muy bien con los procesos evolutivos. Por
ejemplo, el método de ascensión de lo abstracto a lo concreto que se basa en
la concepción de que todo desarrollo anterior es contenido, suprimido y superado
en el actual estado del sistema, concepto complejo que el idioma alemán
resume exquisitamente en el vocablo aufgehoben. Pero observando el devenir
objetivo de esta tendencia en la práctica, pronto chocaremos con dificultades.
Volvamos al ejemplo de la cebada: en la práctica constatamos que si bien de
un grano se producen muchos, es parte obvia de la realidad que una cantidad
de granos se destruirán.
Es más, el propio proceso de evolución de las especies no puede ser explicado
sin tomar en cuenta la tendencia a la destrucción de los menos aptos, que
admite ser estudiada científicamente a través de sus regularidades estadísticas.
Por último, podría plantearse, en un intento por salvar a la negación de la
negación, el siguiente argumento: cuando observamos que la vida de un individuo
de la especie mosca culmina con la muerte (o sea, un proceso degradativo)
no estamos observando en el nivel correcto, que es el de la especie mosca
del cual el individuo es parte. Si así fuera, habría que explicar por qué la vida
de los individuos de las especies biológicas no siguen las leyes dialécticas. En
esta argumentación se filtra una falaz petición de principios: aquellos momentos
o niveles en los que se verifica un desarrollo serían los que verdaderamente
expresan el movimiento dialéctico, mientras que aquellos en los que se dan
procesos degradativos serían simplemente “retrocesos momentáneos” cuando
no "negaciones caprichosas" o "estrechas argumentaciones metafísicas"
En cualquier proceso evolutivo, advertimos que la tendencia al desarrollo
de lo inferior a lo superior se encuentra limitada por su contraria, la tendencia
a la destrucción, a la degradación, a la muerte.
En otras palabras si los cambios que implican desarrollo o que lo hacen
posible, tienen lugar en la dialéctica como “procesos de la negación de la
negación” los que implican degradación ¿por qué fueron catalogados de negaciones
metafísicas y caprichosas si el propio Engels los reputaba con idéntica
legalidad que los procesos de desarrollo?
En nada cambia la realidad de la muerte y la destrucción que poco ganemos
10
con ella o que la condenemos con adjetivos. Si convenimos que la selección
natural solo puede imponerse a través de la destrucción de ciertos individuos de
las especies, tendríamos que dar cierta dignidad filosófica a tal tendencia.
Otra falencia conceptual que no podía superar Engels en su época plantea
el siguiente interrogante ¿Qué entendemos por inferior y superior?
Intuitivamente, sabemos hoy que una ameba es más simple que una almeja y
que ésta es más simple que un ser humano, pero ¿en qué basamos esta afirmación?
¿se puede medir la complejidad? Engels no podía dar respuesta a estas
preguntas, en apariencia sencillas porque, como veremos, aún hoy su respuesta
es motivo de grandes controversias.
Esta desorientación se refleja en todas las fundamentaciones engelsianas.
Veamos algunos ejemplos que están viciados desde el principio:
a) Al no contar con las herramientas de análisis correspondientes, Engels
llega a equiparar, en el ejemplo de la dalia u orquídea, lo superior con lo “más
bello”, confundiendo así un parámetro objetivo con una apreciación estética
subjetiva.
b) En página 113 Engels toma como ejemplo a los movimientos geológicos
y las condiciones atmosféricas. Engels intentará ver en su interacción la
causa de la evolución de las especies: “...el resultado es algo muy positivo: la
formación de un suelo en que se mezclan los más diversos elementos químicos
en un estado de pulverización mecánica que permite la mayor y más variada
vegetación”.
Nuevamente Engels se equivoca: el interjuego de fuerzas geológicas y climáticas
se da en todos los planetas, más allá que tengan vida o no. En este
punto se desliza a una idea teleológica: pareciera que el suelo se formó para
que se desarrolle vegetación.
c) El ejemplo de la magnitud a cuya negación es –a que a su vez, multiplicadas
nos lleva a la negación de la negación es a2 termina siendo la pueril aplicación
del esquema triádico negacionista (tesis, antítesis, síntesis) a una
secuencia de ecuaciones. Nada se puede extraer de este ejemplo, la reflexión
murió allí.
d) Menos fundada aún es la referencia al “mito del buen salvaje” de
Rousseau. Si coincidimos que estamos ante una interpretación mítica, poca
validez tendrá toda negación de la negación que se pueda encontrar allí.
La ley de la negación de la negación, al absolutizar el desarrollo de lo inferior
a lo superior como ley general del movimiento de la materia y la conciencia,
no deja lugar para la tendencia contraria, el movimiento de lo superior a
lo inferior, por esto no es plenamente dialéctica: no permite ver la unidad y
11
contradicción entre los procesos evolutivos y de degradación, su mutua interpenetración
ni la lógica que determina la transformación de unos en otros.
En resumen: Las críticas expuestas nos plantean una serie de interrogantes,
en apariencia sencillos, pero que recién ahora la ciencia está en condiciones de
responder:
1) ¿Cómo se mide el grado de organización y de desorganización de un sistema
determinado, tomando en cuenta que la definición debe ser aplicable a
todos los planos del movimiento de la realidad objetiva y subjetiva?
2) ¿Qué lugar tienen en la naturaleza, la sociedad y la subjetividad los procesos
de desarrollo (de lo menos organizado a lo más organizado) y qué lugar
tienen los procesos degradativos (de mayor a menor organización)?
3) ¿Cuáles son las condiciones objetivas necesarias para que se den procesos
de desarrollo y cuáles para que se den procesos de desorganización?
Hasta aquí la negación de la negación no parece ser muy consistente. Pero
si salimos de nuestro planeta, la ley sale aun peor parada. Fuera de nuestra
pequeña isla de evolución, organización y vida, nos encontramos inmersos en
un universo en que predomina abrumadoramente la tendencia a la degradación.
¿Cómo se explica que estos postulados no hayan sido objeto de una reflexión
más profunda de parte de los filósofos revolucionarios?
Un retraso histórico
A principios del siglo XX destacados representantes de la ciencia adherían
a la filosofía marxista, mientras que hoy suele despertar, en los mejores casos,
el piadoso respeto de una epísteme superada, ocupando un lugar ornamental
en la formación de los militantes.
¿Qué sucedió en el siglo XX en torno al materialismo revolucionario? En
nuestra consideración la filosofía del socialismo eurooriental se dedicó a la
repetición acrítica donde la ciencia solo tenía lugar para demostrar cómo “una
vez más se ven confirmados los postulados de Engels.” Producciones correctas,
áridas y sin el fervor revolucionario como guía. Mientras que, a riesgo de
sobregeneralizar, diremos que el asalto a la razón terminó en victoria, ciencia y
revolución sufrieron un momentáneo divorcio, el irracionalismo colonizó al
marxismo. Lúcidamente, hace más de 40 años el Che tomó nota de lo grave que
era para la revolución contar con una filosofía frenada por el escolasticismo.
No sabemos por qué ningún centro de producción teórica encaró esta tarea
tan necesaria para actualizar la filosofía marxista. El propio Engels será pues,
12
quien nos avale en este empeño de aportar al avance de la dialéctica materialista:
“El conocimiento que puede alegar títulos incondicionales de verdad, se
impone a lo largo de una serie de errores relativos... (tal pensamiento) puede
convertirse en realidad... a través de una duración infinita de la humanidad.”
Hace tiempo que el marxismo se vio reducido a una herramienta de análisis
histórico y económico, por lo que es entendible la protesta que puede generar
la invitación a introducirnos en ciertos problemas de un campo del saber aparentemente
muy alejado de la lucha popular: la termodinámica.
Pero ¿qué tendrá que ver el marxismo con la termodinámica?
El siglo XIX en el pensamiento occidental se caracterizó por su sentido
evolucionista. Grandes sistemas teóricos apuntaban en esta dirección: la filosofía
hegeliana, el positivismo, la teoría de la evolución de las especies de
Charles Darwin, son claros ejemplos.
El marxismo reconoce a esta última como uno de los tres grandes pilares
científicos sobre los cuales se asienta la dialéctica materialista, los otros dos
son: el descubrimiento de la estructura celular del tejido viviente y la ley de
conservación de la energía. En los postulados de estos descubrimientos científicos,
los grandes rasgos de la dialéctica idealista hegeliana aparecían confirmados
en la naturaleza: ya no eran los conceptos los que trasmutaban unos en
otros en un desarrollo de lo inferior a lo superior, sino la realidad material. La
dialéctica de la naturaleza mostraba una tendencia poderosa y omnímoda del
cosmos a evolucionar de lo inferior a lo superior, la cual era solamente rozada
por retrocesos momentáneos. La sociedad inferior, el capitalismo, daría
paso a la superior, el socialismo, en armonía con el proceso universal de negación
de la negación.
La caída del Muro de Berlín barrió con los últimos restos de optimismo
ingenuo. Hoy podemos afirmar que esa falla tiene una raíz muy profunda, precisamente,
en cierta unilateralidad que presentaba aquel espíritu evolucionista
que envolvió la génesis del pensamiento marxista.
El hecho de que los adversarios teóricos del marxismo hayan criticado ese
rasgo no nos exime de la necesidad de profundizar en este tema. Ellos lo harán
para intentar mostrar al socialismo como un invento arbitrario y para enviar
nuestra teoría al arcón de los recuerdos; nosotros para que, despojada de elementos
caducos, pueda continuar creciendo vigorosa.
Para entender el problema, como ya anunciábamos, vamos a profundizar
en la termodinámica.
Como vimos, la ley de la conservación de la energía fue uno de los basa
13
mentos científicos fundamentales que prepararon el surgimiento de la dialéctica
materialista.
En el “Dialéctica de la Naturaleza”, Engels explica que dos científicos,
Mayer y Joule en el año 1842 descubren la transformación del calor en fuerza
mecánica y viceversa. Grove amplía la posibilidad de transmutación a todos los
tipos de energía entre sí; por ejemplo, de calórica a cinética, eléctrica a química.
En términos formales, la ley expresa que en un sistema aislado, la energía
se mantiene constante, pudiendo cambiar de características.
¿Qué quiere decir sistema aislado? Veamos, de acuerdo a su posibilidad de
intercambios con el medio, los sistemas se dividen en tres clases:
Sistemas abiertos: Son aquellos que intercambian con el medio materia y
energía. Por ejemplo, todos los organismos vivientes, incluidas la mosca y la
cebada.

Una ameba fagocitando su alimento es ejemplo de sistema abierto
14
Sistemas cerrados: Intercambian energía con el medio, pero no materia.
Por ejemplo, la tierra, haciendo abstracción de los asteroides y el polvo estelar
que atraviesan la atmósfera.

La tierra es prácticamente un sistema cerrado
Sistemas aislados: Son aquellos que no intercambian ni materia ni energía
con el entorno. Por ejemplo, el universo ya que, hasta donde sabemos, no
tiene sentido de hablar de un entorno del universo.
Sistemas aislados: Son aquellos que no intercambian ni materia ni energía
con el entorno. Por ejemplo, el universo ya que, hasta donde sabemos, no
tiene sentido de hablar de un entorno del universo.

15
La ley de la conservación de la energía dirá que en este último tipo de sistemas
la energía contenida en su interior se mantendrá constante. Veamos un ejemplo:
Tenemos un recipiente aislado, en cuyo interior hay un tabique móvil. De
un lado del tabique hay gas caliente (A), del otro, gas frío (B). Las moléculas
del gas caliente, se mueven a mayor velocidad que las del gas frío, como ya es
sabido. Vamos a verlo en un gráfico.
Fig.1
Gas caliente (A)______Gas frío (B)

Puede notarse que el gascaliente está graficado conmoléculas con vectores
más largos, mientras en elgas frío, los vectores sonmás pequeños.
El gas caliente A se expandirá, al ejercer mayor presión sobre el tabique
que el gas frío B. Al producirse esta expansión el gas caliente A perderá algo
de temperatura, la cual será compensada por la energía cinética que realizará
el émbolo empujado. Esta en ese mismo acto, se transformará nuevamente en
energía calórica a medida que el gas frío B se vaya comprimiendo y con ello,
calentándose, hasta llegar a un punto de equilibrio.
Una pequeña porción de energía se disipará en energía calórica proveniente
de la fricción del tabique contra las paredes del recipiente.
Fig. 2
Como vemos la energía calórica perdida
por el sector A se recupera en elsector B de manera que se mantieneconstante. La diferencia térmica se
transforma en energía cinética permite
el movimiento del tabique.
16
La enunciación de esta ley, de conservación de la energía, llamada Primera
Ley de la Termodinámica, significaba un duro golpe al creacionismo, con ella,
como expresara Engels “La física llegó, como había llegado ya la astronomía,
al resultado que señala inevitablemente como último principio la eterna circulación
de la materia en movimiento.”(Engels 1939)
Hasta aquí la termodinámica nos daba a los marxistas una buena noticia:
la energía es eterna, inagotable, siempre habrá energía en el universo, por lo
tanto vida y revoluciones.
Pero no tardaría en llegar la “decepción” con la Segunda Ley de la
Termodinámica. Detengámonos un momento en este principio.
El segundo principio
El segundo principio afirma que el calor no puede pasar por sí mismo,
sin gasto adicional de energía, de un cuerpo con temperatura inferior a
otro con temperatura superior.
Volviendo a nuestros gráficos, vimos que la diferencia de temperatura y
presión de los gases de los sectores A y B tendían a desaparecer, de manera tal
que el gas más caliente pasaba parte de su energía calórica al más frío. Para
contradecir esta tendencia, habría que aportar una energía cinética extra al
tabique móvil que lo empuje hasta llegar a un equilibrio inmóvil.
Para definir esta tendencia a la homogeinización de temperaturas y presiones,
el físico Clausius acuña en 1865 el término de entropía.
La lógica conclusión que se extrae de esta tendencia a la entropía es que en
un sistema aislado, con el tiempo, se produce una nivelación de las temperaturas
de todos los cuerpos y el calor pierde paulatinamente la capacidad de pasar
de un cuerpo al otro, de transformarse en energía capaz de realizar trabajo.
Volvamos a nuestro gráfico de la Figura 2.
El tabique se detiene en un punto de equilibrio en el cual la temperatura del
sector A es igual a la del B; el tabique ya no puede moverse sin gasto adicional
de energía. En este sistema aislado podemos decir que el gas está en equilibrio
termodinámico o, lo que son expresiones equivalentes, que está en estado
entrópico, sin un nuevo aporte de energía, ya no hay posibilidad de que se
registre trabajo en el sistema.
En física se llama a tales sistemas "desordenados" porque no hay una diferencia
que permita establecer un orden en el sistema (por ejemplo: gas caliente
a la izquierda - gas frío a la derecha).
En nuestro ejemplo vemos que en el gráfico 1 hay un estado ordenado
donde hay una “diferencia aprovechable”, entre dos regiones del sistema,
17
capaz de transformar energía en trabajo. La figura 2 muestra un estado desordenado,
de máxima entropía, donde la energía ya no es capaz de circular.
La entropía, por lo tanto, aumenta en un sistema de la misma manera en
que aumenta el desorden y se la considera una medida del desorden. A la
inversa, cuando la entropía desciende, podemos decir que aumenta el orden.
Al orden se lo puede aludir con expresiones como entropía negativa, neguentropía
o baja entropía.
Si bien otras leyes físicas son reversibles en el tiempo, el segundo principio
de la termodinámica marca una diferencia entre procesos reversibles e irreversibles.
En termodinámica, los procesos reversibles coinciden con el estado de
máxima entropía del sistema. Por ejemplo, podemos visualizar un gas en estado
de entropía como un caos de pelotitas golpeándose entre sí. Precisamente,
la palabra gas tiene su raíz en el vocablo caos. Si tomáramos una filmación de
las moléculas rebotando y golpeándose entre sí y luego lo pasáramos marcha
atrás, no veríamos nada que nos llame la atención. Si en todo el cosmos existiera
sólo un gas en máxima entropía, no habría ninguna referencia que indicara
la existencia de una flecha del tiempo. El todo universal sería un caos de
moléculas chocando aleatoriamente. La flecha del tiempo existe, entonces,
porque existen procesos irreversibles, es decir, aquellos en los que es posible
discriminar entre el estado de un sistema en el pasado y en el futuro, donde la
entropía aumenta o disminuye, donde aumenta el orden o el caos. Por ejemplo,
si viéramos a un viejo volverse niño concluiríamos que se trata de una
película en reversa. Idéntica situación se daría si vemos a un edificio saltar de
los escombros hasta reconstruirse. Al ver la chocolatada homogéneamente
mezclada con la leche, nos maravillaría observar cómo se concentra y se vuelve
polvo en la cuchara.
En conclusión: En un sistema aislado la entropía tiende a aumentar en
procesos irreversibles o a permanecer invariable en procesos reversibles.
Hasta aquí podemos definir dos pares de conceptos dialécticamente vinculados:
SISTEMA DESORDENADO____________SISTEMA ORDENADO
ENTROPIA O ALTA ENTROPIA________ ENTROPIA NEGATIVA
_________________________________O NEGUENTROPÍA
_________________________________O BAJA ENTROPÍA
18
Estas categorías pueden ser aplicadas a distintos sistemas. Por ejemplo en
sistemas vivos:
AMEBA______________ALMEJA____________ SER HUMANO
Animal Unicelular_______Molusco____________Cuenta con cerebro
por el sector A se recupera en elsector B de manera que se mantieneconstante. La diferencia térmica se
transforma en energía cinética permite
el movimiento del tabique.
16
La enunciación de esta ley, de conservación de la energía, llamada Primera
Ley de la Termodinámica, significaba un duro golpe al creacionismo, con ella,
como expresara Engels “La física llegó, como había llegado ya la astronomía,
al resultado que señala inevitablemente como último principio la eterna circulación
de la materia en movimiento.”(Engels 1939)
Hasta aquí la termodinámica nos daba a los marxistas una buena noticia:
la energía es eterna, inagotable, siempre habrá energía en el universo, por lo
tanto vida y revoluciones.
Pero no tardaría en llegar la “decepción” con la Segunda Ley de la
Termodinámica. Detengámonos un momento en este principio.
El segundo principio
El segundo principio afirma que el calor no puede pasar por sí mismo,
sin gasto adicional de energía, de un cuerpo con temperatura inferior a
otro con temperatura superior.
Volviendo a nuestros gráficos, vimos que la diferencia de temperatura y
presión de los gases de los sectores A y B tendían a desaparecer, de manera tal
que el gas más caliente pasaba parte de su energía calórica al más frío. Para
contradecir esta tendencia, habría que aportar una energía cinética extra al
tabique móvil que lo empuje hasta llegar a un equilibrio inmóvil.
Para definir esta tendencia a la homogeinización de temperaturas y presiones,
el físico Clausius acuña en 1865 el término de entropía.
La lógica conclusión que se extrae de esta tendencia a la entropía es que en
un sistema aislado, con el tiempo, se produce una nivelación de las temperaturas
de todos los cuerpos y el calor pierde paulatinamente la capacidad de pasar
de un cuerpo al otro, de transformarse en energía capaz de realizar trabajo.
Volvamos a nuestro gráfico de la Figura 2.
El tabique se detiene en un punto de equilibrio en el cual la temperatura del
sector A es igual a la del B; el tabique ya no puede moverse sin gasto adicional
de energía. En este sistema aislado podemos decir que el gas está en equilibrio
termodinámico o, lo que son expresiones equivalentes, que está en estado
entrópico, sin un nuevo aporte de energía, ya no hay posibilidad de que se
registre trabajo en el sistema.
En física se llama a tales sistemas "desordenados" porque no hay una diferencia
que permita establecer un orden en el sistema (por ejemplo: gas caliente
a la izquierda - gas frío a la derecha).
En nuestro ejemplo vemos que en el gráfico 1 hay un estado ordenado
donde hay una “diferencia aprovechable”, entre dos regiones del sistema,
17
capaz de transformar energía en trabajo. La figura 2 muestra un estado desordenado,
de máxima entropía, donde la energía ya no es capaz de circular.
La entropía, por lo tanto, aumenta en un sistema de la misma manera en
que aumenta el desorden y se la considera una medida del desorden. A la
inversa, cuando la entropía desciende, podemos decir que aumenta el orden.
Al orden se lo puede aludir con expresiones como entropía negativa, neguentropía
o baja entropía.
Si bien otras leyes físicas son reversibles en el tiempo, el segundo principio
de la termodinámica marca una diferencia entre procesos reversibles e irreversibles.
En termodinámica, los procesos reversibles coinciden con el estado de
máxima entropía del sistema. Por ejemplo, podemos visualizar un gas en estado
de entropía como un caos de pelotitas golpeándose entre sí. Precisamente,
la palabra gas tiene su raíz en el vocablo caos. Si tomáramos una filmación de
las moléculas rebotando y golpeándose entre sí y luego lo pasáramos marcha
atrás, no veríamos nada que nos llame la atención. Si en todo el cosmos existiera
sólo un gas en máxima entropía, no habría ninguna referencia que indicara
la existencia de una flecha del tiempo. El todo universal sería un caos de
moléculas chocando aleatoriamente. La flecha del tiempo existe, entonces,
porque existen procesos irreversibles, es decir, aquellos en los que es posible
discriminar entre el estado de un sistema en el pasado y en el futuro, donde la
entropía aumenta o disminuye, donde aumenta el orden o el caos. Por ejemplo,
si viéramos a un viejo volverse niño concluiríamos que se trata de una
película en reversa. Idéntica situación se daría si vemos a un edificio saltar de
los escombros hasta reconstruirse. Al ver la chocolatada homogéneamente
mezclada con la leche, nos maravillaría observar cómo se concentra y se vuelve
polvo en la cuchara.
En conclusión: En un sistema aislado la entropía tiende a aumentar en
procesos irreversibles o a permanecer invariable en procesos reversibles.
Hasta aquí podemos definir dos pares de conceptos dialécticamente vinculados:
SISTEMA DESORDENADO____________SISTEMA ORDENADO
ENTROPIA O ALTA ENTROPIA________ ENTROPIA NEGATIVA
_________________________________O NEGUENTROPÍA
_________________________________O BAJA ENTROPÍA
18
Estas categorías pueden ser aplicadas a distintos sistemas. Por ejemplo en
sistemas vivos:
AMEBA______________ALMEJA____________ SER HUMANO
Animal Unicelular_______Molusco____________Cuenta con cerebro
________________Animal multicelular,_______la porción de materia
_________________sistema de células______más altamente organizada
__________________especializadas.____________que se conoce
Con relación a la ameba, la almeja es un sistema más altamente organizado,
o sea de más baja entropía; a su vez, el ser humano es un sistema viviente
de entropía más baja que la almeja.
O aplicadas a los ejemplos de Engels:
CEBADA MOLIDA________________GRANO DE CEBADA
SISTEMA DESORDENADO_________SISTEMA ORDENADO
ALTA ENTROPIA__________________BAJA ENTROPIA
La muerte térmica
Hasta aquí todo circula por los carriles de la ciencia más aséptica ¿En qué
consiste, entonces, la decepción de la que hablamos?
Es que el problema se complica cuando Clausius aplica las dos leyes de la
termodinámica al universo como sistema aislado en los siguientes términos:
LA ENERGÍA DEL UNIVERSO ES CONSTANTE
(Aplicación de la 1ª ley de la termodinámica)
LA ENTROPÍA DEL UNIVERSO TIENDE A UN MÁXIMO
(Aplicación de la 2ª ley de la termodinámica).
¿Qué significa esta última formulación? En efecto, si en un sistema aislado la
entropía tiende al máximo y el universo es un sistema aislado, la lógica conclusión
a la que se llega de estas premisas es que las estrellas irán estabilizando su temperatura
con la del frío espacio interestelar, apagándose una a una en la gélida oscuridad
de un cosmos en el cual ya no habría energía capaz de realizar trabajo alguno,
por ello, en un futuro sería incapaz de sustentar vida alguna. A este destino
(supuestamente ineluctable) del universo se lo denominó “muerte térmica”.
19
La segunda ley de la termodinámica significó un tremendo sacudón al espíritu
evolucionista del siglo pasado, al cual Engels tampoco hubo de sustraerse.
Las resistencias a la nueva teoría fueron enormes; a pesar de que la evidencia
demostraba la justeza de la segunda ley, el paradigma vigente en ese entonces
dificultaba su asimilación.
Engels, en su “Dialéctica de la Naturaleza”, toma partido contra la teoría
de la muerte térmica: “Afirmar que la materia, durante toda su existencia ilimitada
en el tiempo, sólo se encuentra una única vez en la posibilidad de diferenciar
su movimiento y desarrollar así toda la riqueza de ese movimiento y
por un tiempo despreciable relativamente a su eternidad; decir que antes y después
queda limitado a simples cambios de lugar, eso equivale a afirmar que la
materia es mortal y el movimiento es pasajero. La indestructibilidad del movimiento
no puede ser concebida sólo en sentido cuantitativo, sino también en
sentido cualitativo...”.
“Llegamos así a la conclusión de que, por un camino que señalarlo será
tarea futura de la investigación de la naturaleza, el calor irradiado en el espacio
debe tener la posibilidad de transformarse en otra forma de movimiento,
en el que puede volver a acumularse y a actuar. Y así desaparece la dificultad
principal contra la posibilidad de la transformación de los soles apagados en
niebla incandescente..." (Engels 1939)
Culminando el prefacio de su Dialéctica... Engels asegura que la materia
seguirá cambiando de la misma manera en que lo hizo hasta ahora y que volverá
a generar en otro lugar y tiempo del cosmos a su más alta floración, el
espíritu pensante.
En su momento Engels estaba en la frontera de la ciencia. Dejó estos párrafos
en estado de borrador y como ya vimos, por su propia concepción dialéctica,
él mismo estaba en contra de tomar cualquier proposición como palabra
santa. Pero comete el error de invertir los términos de la verificación al basar
la certeza en que el cosmos permanecerá siempre en igual riqueza de movimientos
en argumentos filosóficos y no en la comprobación empírica.
Lo cierto es que recién hace unos 40 años se cuenta con algún elemento
científico más significativo en el tema de la cosmología. Los últimos descubrimientos
al respecto están aun a enormes distancias de aportar respuestas concluyentes
acerca del futuro del universo. No obstante, el hecho de que Engels
llamara la atención sobre la posibilidad de reconcentración de la energía
(actualmente comprobada), da una clara muestra de que el maestro de la revolución
era una de las mentes más avanzadas de su época en el plano científico.
Si se cumplía con la tarea confirmatoria de su universalidad, la negación
20
de la negación se caía apenas salíamos de nuestro hogar planetario, la tierra.
En el universo existe una tendencia universal a la entropía, es decir, a la desorganización,
exactamente lo contrario de lo que expresa la marcha organizativa
ascencional de la negación de la negación. Nuestro planeta es una isla de
neguentropía (entropía negativa), un oasis donde crece la organización, la cual
se mantiene a expensas del aumento de la entropía en el sol, que arroja su energía
al espacio y es captada por la superficie de nuestro planeta.
Aceptar la proyección filosófica de la segunda ley no implica necesariamente
postular la teoría de la muerte térmica, así como, en última instancia, si
la investigación cosmológica algún día llegara a verificar tal teoría no habría
por qué dejar de luchar contra las injusticias, por más que toda la vida y todo
el linaje humano fuera un breve chispazo en la eternidad.
A partir de entonces, la filosofía marxista fue como un árbol mutilado, incapaz
de seguir proyectándose en la dirección de esta rama de la investigación.
Para entender la magnitud del retraso histórico que padece el marxismo, a continuación
haremos un breve comentario acerca de los principales avances científicos
que partieron del estudio del segundo principio, de los cuales jamás se extrajeron
las debidas consecuencias filosóficas.
_________________sistema de células______más altamente organizada
__________________especializadas.____________que se conoce
Con relación a la ameba, la almeja es un sistema más altamente organizado,
o sea de más baja entropía; a su vez, el ser humano es un sistema viviente
de entropía más baja que la almeja.
O aplicadas a los ejemplos de Engels:
CEBADA MOLIDA________________GRANO DE CEBADA
SISTEMA DESORDENADO_________SISTEMA ORDENADO
ALTA ENTROPIA__________________BAJA ENTROPIA
La muerte térmica
Hasta aquí todo circula por los carriles de la ciencia más aséptica ¿En qué
consiste, entonces, la decepción de la que hablamos?
Es que el problema se complica cuando Clausius aplica las dos leyes de la
termodinámica al universo como sistema aislado en los siguientes términos:
LA ENERGÍA DEL UNIVERSO ES CONSTANTE
(Aplicación de la 1ª ley de la termodinámica)
LA ENTROPÍA DEL UNIVERSO TIENDE A UN MÁXIMO
(Aplicación de la 2ª ley de la termodinámica).
¿Qué significa esta última formulación? En efecto, si en un sistema aislado la
entropía tiende al máximo y el universo es un sistema aislado, la lógica conclusión
a la que se llega de estas premisas es que las estrellas irán estabilizando su temperatura
con la del frío espacio interestelar, apagándose una a una en la gélida oscuridad
de un cosmos en el cual ya no habría energía capaz de realizar trabajo alguno,
por ello, en un futuro sería incapaz de sustentar vida alguna. A este destino
(supuestamente ineluctable) del universo se lo denominó “muerte térmica”.
19
La segunda ley de la termodinámica significó un tremendo sacudón al espíritu
evolucionista del siglo pasado, al cual Engels tampoco hubo de sustraerse.
Las resistencias a la nueva teoría fueron enormes; a pesar de que la evidencia
demostraba la justeza de la segunda ley, el paradigma vigente en ese entonces
dificultaba su asimilación.
Engels, en su “Dialéctica de la Naturaleza”, toma partido contra la teoría
de la muerte térmica: “Afirmar que la materia, durante toda su existencia ilimitada
en el tiempo, sólo se encuentra una única vez en la posibilidad de diferenciar
su movimiento y desarrollar así toda la riqueza de ese movimiento y
por un tiempo despreciable relativamente a su eternidad; decir que antes y después
queda limitado a simples cambios de lugar, eso equivale a afirmar que la
materia es mortal y el movimiento es pasajero. La indestructibilidad del movimiento
no puede ser concebida sólo en sentido cuantitativo, sino también en
sentido cualitativo...”.
“Llegamos así a la conclusión de que, por un camino que señalarlo será
tarea futura de la investigación de la naturaleza, el calor irradiado en el espacio
debe tener la posibilidad de transformarse en otra forma de movimiento,
en el que puede volver a acumularse y a actuar. Y así desaparece la dificultad
principal contra la posibilidad de la transformación de los soles apagados en
niebla incandescente..." (Engels 1939)
Culminando el prefacio de su Dialéctica... Engels asegura que la materia
seguirá cambiando de la misma manera en que lo hizo hasta ahora y que volverá
a generar en otro lugar y tiempo del cosmos a su más alta floración, el
espíritu pensante.
En su momento Engels estaba en la frontera de la ciencia. Dejó estos párrafos
en estado de borrador y como ya vimos, por su propia concepción dialéctica,
él mismo estaba en contra de tomar cualquier proposición como palabra
santa. Pero comete el error de invertir los términos de la verificación al basar
la certeza en que el cosmos permanecerá siempre en igual riqueza de movimientos
en argumentos filosóficos y no en la comprobación empírica.
Lo cierto es que recién hace unos 40 años se cuenta con algún elemento
científico más significativo en el tema de la cosmología. Los últimos descubrimientos
al respecto están aun a enormes distancias de aportar respuestas concluyentes
acerca del futuro del universo. No obstante, el hecho de que Engels
llamara la atención sobre la posibilidad de reconcentración de la energía
(actualmente comprobada), da una clara muestra de que el maestro de la revolución
era una de las mentes más avanzadas de su época en el plano científico.
Si se cumplía con la tarea confirmatoria de su universalidad, la negación
20
de la negación se caía apenas salíamos de nuestro hogar planetario, la tierra.
En el universo existe una tendencia universal a la entropía, es decir, a la desorganización,
exactamente lo contrario de lo que expresa la marcha organizativa
ascencional de la negación de la negación. Nuestro planeta es una isla de
neguentropía (entropía negativa), un oasis donde crece la organización, la cual
se mantiene a expensas del aumento de la entropía en el sol, que arroja su energía
al espacio y es captada por la superficie de nuestro planeta.
Aceptar la proyección filosófica de la segunda ley no implica necesariamente
postular la teoría de la muerte térmica, así como, en última instancia, si
la investigación cosmológica algún día llegara a verificar tal teoría no habría
por qué dejar de luchar contra las injusticias, por más que toda la vida y todo
el linaje humano fuera un breve chispazo en la eternidad.
A partir de entonces, la filosofía marxista fue como un árbol mutilado, incapaz
de seguir proyectándose en la dirección de esta rama de la investigación.
Para entender la magnitud del retraso histórico que padece el marxismo, a continuación
haremos un breve comentario acerca de los principales avances científicos
que partieron del estudio del segundo principio, de los cuales jamás se extrajeron
las debidas consecuencias filosóficas.
